El uso de cámaras termográficas para solucionar problemas o inspeccionar una amplia variedad de sistemas electromecánicos es algo común. Pero actualmente, muchos técnicos (tanto internos como externos) también las están utilizando tras efectuar reparaciones para comprobar si se ha solucionado el problema.

La mejor manera de hacerlo es disponer de una imagen de referencia del punto en el que se produjo el problema antes de este que pueda compararse con la imagen posterior. Si no dispone de una imagen de referencia, todavía podrá comparar la imagen posterior con la capturada durante el proceso de resolución de problemas.

Si el patrón térmico ha mejorado y muestra que la temperatura objetivo cumple con las especificaciones, sabrá que se ha resuelto el problema.

Un trabajador, equipado con la protección personal adecuada, examina un disyuntor mediante una cámara de infrarrojos de Fluke

Las cámaras termográficas le ayudan a cubrir mucho espacio en muy poco tiempo, por lo que aunque tenga una larga lista de reparaciones podrá verificarlas todas rápidamente sin necesidad de apagar los sistemas. Tanto si está verificando sus propias reparaciones como realizando el seguimiento de una reparación de un tercero, dispondrá de documentación que demostrará que se ha realizado la reparación de manera correcta en caso de que se ponga en duda posteriormente.