Las cámaras de infrarrojos, también denominadas cámaras termográficas, se benefician de los programas de mantenimiento preventivo ya que logran que éste sea eficiente. Con el grado de sensibilidad, resolución y objetivos disponible en las cámaras termográficas actuales, puede obtener detalles térmicos precisos a distancias comprendidas entre algunos centímetros y cientos de metros. Puede explorar casi todos los componentes del sistema de producción desde una distancia segura durante su funcionamiento. Esto puede ayudarle a detectar problemas antes de que le exploten en la cara (literalmente o de manera figurada). También puede ayudarle a alargar los intervalos de mantenimiento y a prolongar al mismo tiempo la vida útil del equipo. A continuación se indican algunas de las aplicaciones de mantenimiento preventivo más comunes de las cámaras termográficas:

  • Supervisión y medidas de temperaturas y estados de los rodamientos en motores grandes y otros equipos rotativos
  • Identificación de puntos calientes o fríos en equipos electrónicos
  • Detección de fugas o determinación de los niveles de fluido en depósitos y recipientes sellados
  • Localización de aislamientos defectuosos en tuberías de procesos
  • Detección de conexiones defectuosas, contactos flojos o corrosión en circuitos eléctricos de alta potencia
  • Localización de sobrecarga en cables eléctricos de un cuadro eléctrico
  • Identificación de fusibles en el límite de su capacidad nominal de corriente, o próxima a la misma, o mal instalados
  • Localización de problemas en el conmutador eléctrico
  • Captura de lecturas de temperatura de procesos
  • Supervisión de aislantes de transformadores y rodamientos en instalaciones eléctricas subterráneas

Un electricista utiliza una cámara de infrarrojos Fluke Ti200 y pinzas amperimétricas para obtener medidas